La largamente anunciada irrupción de Sergio Massa sobre el cierre de las listas para las primarias del próximo domingo 11 puso de manifiesto mucho más que la aparición de un candidato con amplias expectativas de pelear la victoria en las próximas elecciones e, inclusive, dar un salto aún mayor en 2015 . Expone un dato que excede su propia figura y su proyección personal: la aparición de un nuevo sector del electorado, centrista y esquivo a los encasillamientos excluyentes de los últimos años, que giraron obsesiva y abusivamente en torno a la disputa kirchnerismo-antikirchnerismo. Pero ¿esta “tercera posición” define un segmento con posibilidades de ser mayoría dentro de dos años, cuando se estará jugando la sucesión de Cristina de Kirchner y, con ello, el rostro futuro de la política nacional? ¿Cabe pensar a esta altura que el próximo presidente no será ni K puro ni anti-K, tal como nos habíamos acostumbrado a pensar?.
La leve declinación de Massa no alcanzaría para hablar de una tendencia y, por el contrario, la postulación parece sostenerse en torno a un tercio del electorado. Sin embargo, hay que destacar el ascenso del cada vez más instalado Martín Insaurralde, hombre de Lomas de Zamora y cabeza de lista del Frente para la Victoria, que pasó en el período del 22,8% al 27,4%, y que en estas horas ya se acerca, al menos, a una situación de empate técnico en algunos distritos importantes del conurbano. Ascenso, hasta lo que se conoce, que se explica sobre todo en el recorte del ítem “indecisos”, que cayó del 13,1% al 9,9%.